martes, 7 de diciembre de 2010

AUSTRALIA. Chapter 3. Un día fatal.

Como lo prometido es deuda, y las deudas hay que pagarlas, aquí os dejo un videochuelo del "gran" día de creek que nos pegamos el otro día, aunque primero mejor os cuento un poco la historia del viaje.

Bueno, pues aquí lleva lloviendo como 15 días seguidos, cosa, que según comentan, no había pasado en los últimos 20 años, aunque ya sabemos que con estas cosas se tiende a fabular un poco.
Aquí los ríos son un poco al estilo euskaldun, no funcionan nunca, y cuando llueve bien unos días hay que meterse al siguiente día en el río, pues en cuanto las nubes cierran la ducha, se cierra el grifo en los ríos.

Por tanto, Ben, un antiguo palista de la selección australiana, al ver en el piraguómetro australiano que los caudales andaban que se salían del gráfico, nos llamó a unos cuantos para ver si nos apuntábamos a pegarnos un descensillo al siguiente día. Yo no lo dudé, ¿qué mejor manera de conocer el país, que un descenso de un río perdido en medio de la nada?
Eso sí, no tenía ni idea de a dónde íbamos, ni para cuanto tiempo, ni quiénes, ni nada. Sólo sabía que habíamos quedado al siguiente día, en una calle que no conocía, a las 6.15am. Es que en inglés por teléfono aun... no da para más.

Al siguiente día, mapa en mano, conseguí llegar puntual a la cita. Nos habíamos juntado cuatro kayakers para ir a pasar un gran día al río.

Pasaron cuatro horas para cuando nos plantamos en la orilla. El sitio prometía. Una jungla, en la que nosotros estábamos en al final de la único camino del valle, y la siguiente presencia más cercana de civilización, nuestro segundo coche, quedaba a 4-5 horas río abajo. Los canguros salvajes nos saludaban saltando en las laderas, algún wombat (tìpico animal australiano, parecido a un cochinillo marrón) se escondía de nosotros a nuestro paso, y yo me podía imaginar a las serpientes cabeza en alto, esperándonos entre los matorrales. Mientras tanto, el rugido de un río enfurecido nos avisaba de su presencia tras los árboles.
Pues nada, piragua al hombro y para el agua.

Cuando por fin llegamos al río, flipamos. Iba tan marrón, que faltaban unos buenos churros para untar, y lo que normalmente solía ser la orilla del río, quedaba ahora como a unos metros bajo el agua. Pude ver la cara de Ben, que era el único de los cuatro que había bajado ese río antes. No decía nada bueno, pero para qué nos vamos a engañar, a mi, en mi ignorancia, me salía la sonrisilla, esto iba a ser bueno.

Nos metimos al agua como pudimos. Yo llevaba la plataforma de los reposapiés que se movía por uno de los lados, pues le faltaba una tuerca para apretar el rail, y no molaba mucho, pero bueno, ya sabéis, "pabajo namás".

Cuando empezamos a remar eso fue una fiesta. Ben se puso primero para marcar la línea, y yo cerraba el grupo por si acaso. Quedamos en parar unas contras más abajo a la izquierda, pero no hubo manera. Los rulos eran como elefantes de grandes y cada uno iba por un lado, Rose y Tim empezaron a volcarse y se fueron los dos para abajo, pero al final consiguieron esperarnos en otra contra. No sabíamos si seguir o no, el sitio se las traía. Finalmente decidimos seguir para adelante un poco, a ver qué se veía.

Llegamos a un paso, en principio bastante simple, pero que para mi se convirtió en fatal. Tim hizo la seguridad y Rose se encargó del vídeo. Ben fue el primero en hacerlo, y pudo comprobar que había una roca antes del salto que, por el color del agua, no se veía. Le dio un bonito puntazo, pero no le pasó nada. Yo fui después. Intenté esquivar la roca a la que le dio Ben pero era mayor de lo que parecía, y le di un pequeño puntazo de lado, me volqué, y antes del salto ya me había sacado el hombro. Finalmente, acabé bajando todo el saltillo volcado, y después no sé ni cómo esquimoteé. Quizás porque no me quedaba otra, porque después venía otro paso, que si llego a caer ahí... adiós. Tuve que remar fuerte para llegar a la orilla con el hombro fuera, vaya tela... pero bueno, llegué, que es lo importante.

Ahora sí, decidimos echarnos la piragua al hombro y remontar el río hasta el coche, para llegar lo más rápido posible al hospital más cercano. Yo no podía con mi bote, por lo que entre Tim y Ben se lo fueron turnando. Tras un paseo de 2-3 horas subiendo y bajando laderas con un espesor de hierba de en torno al metro, que daba muy mal rollo, por fin estábamos en el coche.

En el hospital entramos con la ropa de agua, y por la puerta de emergencias, pero como es normal en estos sitios, da igual el país en el que estés, tuvimos que esperar como una hora para ser atendidos. Después tocó cortar el cubreanorak y sacarse unas placas. Ahí pudimos ver que el hueso estaba en su sitio, por lo que ahora sólo toca hacer un escaner para ver cómo está lo demás.

A la noche nos juntamos unos cuantos para cenar algo, olvidar las penas del día y echar unas risas, aunque yo, la verdad, no estaba para mucho cachondeo.

Ahora llevo unos días encerrado en el albergue sin poder salir, no puedo conducir, por lo que no me puedo mover. Esta semana estaré con el médico y me haré el scan, y entonces sabré un poco más de mi situación. Mientras tanto, sólo queda esperar.

Bueno, tras tanto rollo aquí os dejo el vídeo. No es que esté muy currado, pero se puede hacer una idea del día y se ve el carnage, que es lo importante.


Lasterarte!

viernes, 3 de diciembre de 2010

Un día fatal


El tercer capítulo de mi aventura australiana llegará antes de lo esperado, y no tiene nada de bueno.

Ayer fui junto a otros tres australianos a bajar un río con piraguas de creek, en lo que iba a ser una excursión de 4-5 horas por el río. Finalmente, en un pequeño salto tuve un accidente y... ¡me saqué el hombro!
Conseguimos ponerlo en su sitio bastante rápido, y tras una caminata de unas 2-3 horas por el medio de la selva para salir del río, cogimos el coche y nos fuimos al hospital más cercano.

Me sacaron unas placas y me dijeron que puede que no sea tan grave, pero ya sabéis, en las placas sólo se ven los huesos, por eso intentaré a ver si mañana o pasado me pueden hacer un escáner. Eso sí, al menos se veía que el hueso está en su sitio.

Tengo imágenes del accidente y algo más, aunque no mucha cosa, porque tampoco es que remáramos mucho... así que ya pondré un videochuelo.

Ahora toca esperar, a ver qué se ve en el escáner. No sé, ando fastidiado y drogado por los antibióticos, por lo que ya contaré más adelante todos los detalles del asunto.

Una mierda...

Many thanks to Rose, Ben and Tim for your help, if you weren't there i would be still waiting for x-rays in the hospital.


Hasta pronto.

domingo, 28 de noviembre de 2010

AUSTRALIA. Chapter 2

Hace ya un par de semanas que no cuelgo nada, y la verdad es que ya me tocaba. La última vez que escribí acababa de aterrizar, andaba muy perdido, no tenía piragua, ni cómo moverme por aquí, y el jet-lag aun me rondaba en el cuerpo.

Han pasado 14 días, y muchas cosas han cambiado. Voy a ir poco a poco.

Sigo hospedado en el mismo Bed&Breakfast que al principio, con los tres americanos y un inglés que se ha unido al grupo. Todos ellos son guías de rafting. Aunque estoy a gusto aquí, prefiero moverme a algún piso, aunque el precio sale muy parecido, pero no se encuentra mucha cosa, la verdad. Lo más probable es que al final de esta semana me mude con unos franceses que llegan el viernes, pero aun no saben cómo es el piso de grande, por lo que no saben fijo si tendrán sitio para mí. Ya veremos qué pasa.

La cabaña

Otro de los problemas que me he encontrado aquí es la movilidad. Todo queda lejos de todo, el B&B del estadio de aguas bravas, el estadio del ce

ntro, y el centro a su vez del B&B. Al principio me a andar todo el día en bici, pero después me di cuenta de que no podía ser. Tardaba como 25min en llegar al estadio, con cuestas incluidas y teniendo que ir por la carretera más transitada del pueblo. Además, con el calor que hace, que parece que puedas freír un huevo frito en el asfalto en un minuto, llegaba sudadísimo a todos lados. Nada, no podía ser, y menos durante cuatro meses.

Por tanto, me decidí a comprarme un coche. No necesito ninguna maravilla, pero tampoco una chatarra que me deje tirado en mitad de la carretera. Miré en varios ‘used car stores’, y finalmente, tras regatear todo lo que pude, me hice con la joya de la corona, un Hyundai Excel GX. Una bestialidad.

Me he apuntado a un gimnasio también, bastante baratillo, y con máquinas de las viejas, como a mi me gusta, que son las buenas

En el agua me está costando adaptarme. Los primeros días andaba que daba pena. Ya sabes, esos días en los que prefieres ni acercarte al canal, porque cada vez que remas te desesperas. No había manera de encontrar buenas sensaciones, el calor era un agobio constante, me sentía siempre muy cansado, da la sensación de que la pala no empuja, y no hay manera de poner el bote encima del agua y hacer que rote en el sitio que tú querías.

Por tanto, la mejor medicina, no agobiarse, quedan muchos meses de entrenamiento y sabes que poco a poco aparecerá el buen feeling.

Cambiando de tema, hace un par de findes me fui para Sydney de nuevo, me iba yo solito para la playa, que no la había catado aun, y según iba para allí me llama un amigo e Donosti, que anda por aquí, diciendo que unos cuantos donostiarras se habían juntado para ir al euskal etxea de Sydney a comer, y a ver si me apuntaba. No hay duda, cambié de rumbo y me fui para Liverpool street. El Gure Txoko (nombre del euskal etxea), es una pequeña sociedad típicamente euskaldun (con camisetas y fotos de la Real, Athletic y Osasuna, una gran ikurriña presidiendo el comedor, y un pequeño frontón incluido), en el corazón de la ciudad.

Comimos como nunca antes lo había hecho antes aquí, una buena sopa de pescado, un jugoso filete con ensalada y una manzana asada, todo acompañado de buena cervecilla y un muy buen vino tinto. Puro manjar, lejos de los McDonalds, Hungry Jacks (para los que os saltasteis el anterior capítulo, es el Burger King australiano) y el KFC, que copan gran parte de las zonas importantes de la ciudad.

La "kuadrilla"

Tras la comilona, ya sabéis, ¿Tomamos una birrilla en el club español? ¿Otra en el Century que es muy barato? ¿Vámos al Three Monkeys, que hay música en directo? Nada, que al final liadilla, yo con mis chanclas y la mochila que llevaba a la playa…. y acabé durmiendo en casa de Iñaki e Izaro, dos Usurbiltarras muy cracks, que se han venido para aquí a buscarse la vida.

El siguiente día sí que tocó playa. Nos pasamos todo el día en Bondi Beach, torrándonos al sol, previo embadurnamiento en crema de sol, y dándonos algún chapuzoncillo que otro de vez en cuando, porque la temperatura del agua no permite darse un baño como dios manda, pues está como los ríos del pirineo en invierno, vaya tela… Después, vuelta para Penrith.

Un grafiti muy chulo en la playa

El famoso gym de Bondi. Volveré en unos meses a echarles un pique a dominadas ;)

Ahora ya ando entrenando más serio, con coche todo es más fácil, y me permite entrenar mañana y tarde sin problemas. Voy recuperando sensaciones poco a poco, pero aun queda mucho trabajo que hacer. Es bueno entrenar aquí, porque vas viendo a gente muy buena alrededor, y hacemos sesiones juntos, que siempre ayuda.

Me da la sensación de que este verano esto se va a llenar de piragüitas europeos, ya están aquí Corinna Kuhnle de Austria, Lefevre, Gargaud y Benoit Guillaume de Francia, y esta semana llegan más franceses. Dicen que vendrán aun más gabachos, suecos, italianos, checos… y además Kuestions, Jone, Irati y Maco/Marzo dicen que se vienen para aquí en enero también, así que seremos un buen tropel de españoles también.

Para que veáis que aquí ya han llegado las navidades en todo su esplendor

El otro día se me ocurrió romper la piragua, por lo que tocó arreglar

Pues nada más por ahora, creo que por hoy es suficiente.

Ah no, pero tengo que aprovechar para felicitar a Jon Otamendi, que ha quedado tercero en la competición de kayak extremo celebrada en el río Gándara (Cantabria). ¡Lan txukuna Joni!

También quiero dejaros un link al blog de Samuel Hernanz, pro kayakiste, aunque por ahora está todo en gabacho, espero que pronto empiece a escribir algo también en castellano: http://samuelhernanz.over-blog.com/

¡Ah! Y mañana me voy, con unos australianos, a creekear un poco a la zona de Brisbane, que ha llovido bastante y debe haber un río bastante chulo por allí, así que a ver qué se tercia…

Ahora sí, he terminado, ésta vez tampoco hay ninguna imagen de kayak, pero es lo que tiene no tener entrenador ni a nadie en la orilla. A ver si pronto puede ser.

Hasta pronto, y a disfrutar del frío por allí, ¡que yo intentaré no sufrir demasiado con el calor de aquí!

See you soon!

martes, 9 de noviembre de 2010

AUSTRALIA. chapter 1

Hace ya unos días que comencé mi nueva aventura por tierras Australianas. Tras un largo viaje de unas 45 horas, pasando por Madrid-Pekin-Sydney, por fin llegué a mi destino: Penrith.

Todo ha ido más o menos bien por ahora, exceptuando que mi piragua está metida en un frigorífico, para evitar que introduzca un alga asesina en el país, y lo que en principio iba a ser un día de espera, finalmente se ha alargado a una semana. Pero bueno, no worries, ya habrá tiempo de remar. Por lo demás, buen tiempo, buena gente y un gran canal.

Penrith está situado a una hora en tren al oeste de Sydney, en el este del país. Es un pueblo no muy grande en población, pero bastante extenso en superficie, porque gran parte de los barrios están constituidos por pequeñas villas, cada una con su jardincillo, que se extienden por kilómetros y kilómetros de calles iguales, una estructura similar a lo que podría ser un camping, donde es muy fácil perderse.

Por ahora no he hecho mucho que digamos. Estoy alojado en un “alberguillo” con literas, junto a otros tres Yankees que trabajan como guías de rafting en el canal, mientras busco una habitación en alquiler,.

He podido hacer ya un par de sesiones en el canal, para catarlo un poco, gracias a que Benoit Guillaume, un francés que también está entrenando aquí me ha dejado su piragua. El canal está muy bien, no es muy cañero, pero creo que es perfecto para entrenar, pues es bastante físico, ya que el agua no empuja tanto como puede empujar en otros ríos, lo que obliga a remar fuerte todo el rato. En la parte de arriba es bastante tranquilo, con contras muy bien marcadas, mientras que en la parte de abajo hay más caos de olas y rulos, y unas contras más peleonas. Para los freestylers esto es el paraíso, hay como 6 rulos y olas, muy chulas a lo largo de todo el recorrido donde me da que se puede sacar de todo.

El domingo me fui de excursión a Penrith. Había quedado con Jason, uno de los guías para ir con él, porque él quería ir a ver un show que montaba Red Bull, donde la gente se montaba un “avión” con lo que podía y se tiraba por una rampa al mar, intentando ser el qu más planeaba. Total, que no me entendí bien con él estuve esperando como una hora en la estación, y al ver que no aparecía, me fui solo a ver Sydney. La ciudad increíble, nada más bajarme del tren había un concierto country en el parque de delante del central station, luego crucé el centro con todas las torres que se alzan una al lado de la otra en lo que parece una competición de a ver quién llega más alto. En la bahía el Harbour Bridge predomina ante todo lo demás, bastante mayor de lo que me había imaginado. El opera house es increible por fuera, pero no pude acercarme mucho porque había unas MTV Awards, lo que estaba todo vallado desde 200 metros antes, aunque al menos pude alegrar la vista viendo a mujeres vestidas de largo que acudían a la cita. Finalmente terminé el paseo viendo el show de los aviones, en el que había miles de espectadores, pero a mi, personalmente, me pareció una absurdez. Muy divertido para el que lo practica, pero un turre para el que lo ve. Un abordaia a lo bestia. Pero cunado lo monta Red Bull todo parece 1000 veces mejor…

Después un Ultimate Double Whopper en el Hungry Jack’s, el Burger King Australiano, y vuelta pa casa.

En cuanto al inglés, por ahora ando tan perdido como un pulpo en un garaje, pero bueno, supongo que me iré haciendo. ¡o eso espero!

Nada más por aquí, espero poder poner algo sobre kayak cuando consiga recuperar la piragua. Mientras tanto me tendré que pegar unos baños en la piscina del albergue, que tampoco está mal.

Aquí os dejo unas fotos de mi visita a Sydney












Aquí un video de Benoit Guillaume entrenando en el canal:


Lasterarte